Dale tiempo…

Escrito por: 19 marzo, 2020marzo 31st, 2020BLOG INCIO, CRECIMIENTO ESPIRITUAL

NO HAY NADA MALO CON NOSOTROS.

Amiga/Amigo, desde el principio, no estabas roto.

No has nacido en pecado.

No estabas destinado al montón de basura.

Nunca faltó nada fundamentalmente en tu vida. Solo pensaste que faltaba algo en ti. Incluso otros intentaron convencerte de que no eras lo suficientemente bueno, porque ellos tampoco se sentían lo suficiente buenos.

En tu inocencia, y sin evidencia de lo contrario, les creíste.

Así que pasaste todos estos años tratando de arreglarte, purificarte y perfeccionarte. Buscaste poder, riqueza, fama e incluso iluminación espiritual para demostrar tu valía como un “YO”.

Jugaste el juego CONSTRUYENDO UN MEJOR MI , te comparaste con otras versiones de otros “YO”.

Y siempre te sentiste inferior o superior, y todo se volvió tan agotador, tratando de alcanzar esos objetivos inalcanzables que intentan estar a la altura de alguna imagen que de todos modos ni siquiera creías completamente, y anhelaste el profundo descanso de ti mismo … Pero siempre fuiste perfecto, como ves, desde el principio lo has sido.

Perfecto en tu imperfección absoluta.

Tus imperfecciones, tus caprichos, tus defectos aparentes, tus rarezas, tus sabores únicos e irremplazables, fueron lo que te hicieron tan adorable, tan humano, tan real, tan identificable.

Incluso en su gloriosa imperfección, siempre fue una expresión perfecta de la vida, un hijo querido del universo, una obra de arte completa única en todo el mundo y merecedora de todas las riquezas de la vida.

Nunca se trató de ser un perfecto “YO”. Siempre se trataba de estar perfectamente AQUI perfectamente tú mismo, en toda tu divina extrañeza.

Hay una grieta en todo y así es como entra la luz”.

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